miércoles, 5 de junio de 2013


El llamado del Amor


Cierto día llegó un erudito quien fue enviado a la Tierra para impregnar cada  rincón con amor, paz y alegría.

El Amor era tan Feliz, que le pidió a la Paz que se casara con él y trabajaran juntos por la unión de la humanidad.

Sin pensarlo, la Paz llamó a su compañera Rectitud que salió corriendo a llevar la buena nueva a todas sus compañeras.

El día del casamiento salió la Verdad y la Fe a buscar alojamiento porque la fiesta sería hasta el amanecer.

Se dice que todos fueron felices y aún están esperando que todos nosotros abramos la puerta para que pernocten en nuestra conciencia.

Nunca es tarde para reflexionar. Permitamos la visita de estos generosos amigos que nos harán felices como gaviotas en altamar.




Elizabeth Rondón

jueves, 22 de marzo de 2012

El difícil ejercicio de la ciudadanía

La ciudadanía no es otra cosa que el ser humano comunitario. Es el aprendizaje de la convivencia en función del respeto a los demás y a partir de nuestras obligaciones, tanto las de tipo moral como legales. Es el Estado de derecho y con plena vigencia de los derechos humanos. Desde un punto de vista estrictamente formal y declarativo la ciudadanía no sería difícil de representar y ejercer. En nuestro país no es el caso, aunque la ciudadanía está en la Constitución y en las leyes, en donde derechos y obligaciones, en su mayoría, ni se ejercen ni se cumplen, tanto por parte del Estado como del propio “ciudadano”.

Tiende a prevalecer en el ciudadano la anticultura del “hacer lo que me da la gana” y en los poderes públicos es frecuente la arbitrariedad y discrecionalidad del funcionario, la microfísica del poder como diría Foucault. Desde el presidente de la república hasta el último funcionario la conducta habitual es la del abuso y el atropello y, como reacción, el ciudadano- víctima a su vez se convierte en victimario, con una conducta habitualmente egoísta y anticívica.

En el país tenemos democracia pero escasean las conductas democráticas, tanto en el ámbito público como privado. Como diría Simón Rodríguez, tenemos república pero sin repúblicos. En términos educativos no hemos sido muy exitosos en crear ciudadanía, ni desde la familia, ni desde la escuela y la comunidad. En todos estos ambientes tiende a prevalecer el mal ejemplo y la “mala educación” expresada en conductas frecuentes de irresponsabilidad e insolidaridad.

A nivel declarativo y en la retórica formal, la Constitución y las leyes proyectan un ideal de sociedad casi perfecto, de muy pocos deberes y muchos derechos y se nos habla abundantemente de una democracia protagónica y participativa, en donde el “pueblo” lo es todo. En la práctica no es así, porque seguimos siendo una sociedad profundamente desequilibrada y oprimida, con altos niveles de marginalidad social y cultural. Realmente lo que predomina es una minoría que, más que una élite meritocrática, son grupos de logreros y oportunistas que usualmente utilizan la vía política para acceder al poder y a la riqueza. Las garantías legales son casi inexistentes y el “fuero privado” se irrespeta todos los días.

No hay nada más inerme que nuestra ciudadanía, acosada por la violencia y la inseguridad generalizada, así como por la indefensión legal, a menos que formemos parte de esa minoría privilegiada en donde las “relaciones” y las “posiciones” les permitan usufructuar la seguridad y la impunidad.

Angel Lombardi (Tomado de Noticiero Digital, 21 Marzo, 2012)

lunes, 15 de febrero de 2010

Valores Ciudadanos


Más allá de la educación formal de cada quien, la formación de ciudadano se sustenta en los valores que se aprenden en el hogar. Y no importa si se trata de un hogar ‘incompleto’ por la ausencia de uno o de ambos cónyuges... No importa si es un hogar pobrísimo enclavado dentro de una favela brasileña o en un peligrosísimo barrio caraqueño... Esas carencias son ‘características’ que aportan un ingrediente de dificultad, mas no un eximente del valor.

Tampoco importa la religiosidad o la laicidad de los que integran ese hogar, porque lo que prevalece en los niños y los convierte en ciudadanos, son los valores, ésos que se aprehenden desde el seno de un hogar, cualquiera que sea su estructura o su sino. Cuando los valores son práctica diaria en el entorno de los niños, casi con seguridad surgirán en él las conductas que apreciamos como ‘ciudadanía’; vale decir, el comportamiento de las personas cuando está delimitado por ciertas normas fundamentales, como la urbanidad y las buenas costumbres de aprobación social.

Pero los valores no vienen impresos en el código genético de la humanidad. Ellos son el resultado de un aprendizaje, de un proceso de socialización que se debe poner en práctica en la primera escuela del niño: en el hogar. Así, la receta para una ciudadanía activa y comprometida es: H+VxE (Hogar más valores, multiplicados por el ejemplo), una fórmula que debería ser elemento fundamental para ejercer cualquier cargo en la administración pública.

Los valores que se internalizan en la niñez son determinantes en las actitudes políticas de los adultos. Las actitudes que los ciudadanos toman en el ejercicio político se manifiestan en tres tipos de respuestas: Las respuestas afectivas, basadas en los sentimientos que los hacen los reaccionar para asumir una actitud en una situación determinada. Las respuestas cognitivas, sustentadas en las creencias y valores que el personaje público tiene como referencia en su vida, como las actitudes que se originan a partir de las creencias sobre sí mismos y el mundo que les rodea. Y las respuestas conductuales, que tienen una dimensión más filosófica, en esencia de filosofía política, que determinan el enfoque y su comportamiento ante una situación.

Para que los ciudadanos puedan vivir en sociedad es necesario que todos, en especial los políticos demócratas comprometidos con la reconstrucción institucional de Venezuela, respeten las normas de convivencia, esas que nos permiten construir un universo participado con las personas que nos rodean. Me refiero a las normas que se construyen desde una cultura compartida y que aunque varíen de unos lugares a otros, se trata de normas que se desprenden de los valores de la comunidad.

Muchas de las normas morales que deben seguir los líderes políticos en su vida pública y en la cotidianeidad de su vida privada tienen que estar basadas en valores; valores que a su vez son importantes y altamente estimados por los ciudadanos. Las normas, la ética y la educación de los que se lanzan a la arena política pública, dicen mucho acerca de las actitudes que tomarán, y cómo esas actitudes o comportamientos públicos responden a unas normas de conducta que están guiadas por valores.

Ser solidario o egoísta, defender la igualdad o discriminar a otras personas, ser tolerante o intolerante, respetar o irrespetar a los demás, son valores y anti valores que determinan las normas de conducta que esos líderes políticos seguirán en cualquier situación. Por eso, la conducta moral del líder (y consecuencialmente, su propuesta política) dependen de sus valores ciudadanos, de tal forma que valores ciudadanos y normas de comportamiento social están estrechamente relacionados a la conducta futura del líder.

Por ello la sociedad implanta en las personas valores comunes, y el hecho de compartirlos es beneficioso para la convivencia del grupo. Los valores no sólo determinan las normas morales que rigen nuestro comportamiento, sino que las normas jurídicas que predominan en una sociedad también están influidas por los valores dominantes en esa cultura. La reconstrucción democrática de Venezuela exige a sus líderes proyectos de futuro que se sustenten en valores ciudadanos, y en las actuales circunstancias, la demostración pública y fehaciente de que ellos, los que pretenden liderar los destinos del país, poseen perfectamente imbricados en sus comportamientos y en sus patrones morales, valores ciudadanos que avalan sus ofertas políticas.

Andrés Simón Moreno Arreche

jueves, 10 de diciembre de 2009

Periodismo Ciudadano a la vanguardia
Hoy día, deberá reconocerse que el modo de producir noticias ha cambiado. Ahora las historias son narradas y apreciadas por los propios ciudadanos lo cual infunde razones para validar responsabilidades sociales y políticas que destacan valiosas oportunidades para informar sobre hechos trascendentes que son de completa utilidad de las comunidades. Es el motivo que animó a que la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y el Centro de Formación de Liderazgo para la Paz y el Desarrollo Social (CeFormaLíder), decidieran preparar periodistas ciudadanos. Para ello, diseñaron distintos módulos cuyo resultado son nuevos reporteros sociales que recorren las calles del país. Su tercera promoción ya está al servicio de la información y de la comunicación democrática. Éxitos a todo ese talento humano convertido en periodistas ciudadanos.

martes, 1 de diciembre de 2009

En política también puede hablarse de CIUDADANÍA

Ciudadanía no es sólo un terreno que puede ser abonado desde la educación familiar. También por la política pues es el resultado de advertir comportamientos con la vehemencia necesaria para plantear nuevos horizontes. Desde este punto de vista, el concepto de ciudadanía puede revisarse desde las ciencias políticas. O igualmente, en un escenario donde la política sea inspiración de propuestas que toquen al hombre. Con esta inquietud, pudiera abrirse una discusión que aluda a supuestas vías a través de las cuales pudiera llegarse al camino de la ciudadanía política. Ello, indiscutiblemente, sería una realidad de considerable importancia puesto que en la política se dirime toda pretensión del hombre en función de su rol social y de sus necesidades económicas, culturales y hasta éticas. De forma que resultaría interesante, observar las perspectivas que pudieran considerarse a los fines de abrir senderos por los cuales pueden allanarse espacios de ciudadanía política. Este asunto no está lejos de realidades que a diario son consideradas por cuanto la política es también susceptible de ser aprovechada en aras de canalizar actitudes que impulsen una práctica social mejor entendida y mucho más atendida.

lunes, 30 de noviembre de 2009

INTERNET consolida valores de Ciudadanía

A decir por las tendencias propugnadas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la Internet puede constituirse en un valioso medio para promover mecanismos que induzcan valores ciudadanos. Aparte de los contenidos que han utilizado la web como recurso de difusión y promoción,igualmente es posible que coadyuve a asentir valores que igualmente divulguen la importancia de seguir conductas que se correspondan con acciones propias de quienes buscan exaltar y exhortar razones de ética pública y moralidad ciudadana.

martes, 27 de octubre de 2009

Ser Ciudadano

comunidad Pictures, Images and Photos
En tiempos de crisis políticas, económicas, sociales, de valores fundamentales del ser humano…debemos orientar nuestras acciones a construir ciudadanía.

Se ha fomentado el proceso de la “no ciudadanía” en ese deterioro progresivo de los valores del ser humano; que apuntala aún más a despojar a los ciudadanos de sus derechos fundamentales, donde el individuo pierde la confianza en las instituciones democráticas, económicas e impartidoras de justicia. Y de todo esto no escapa la universidad.

Por ello, el país y la universidad deben ir de manos agarradas a convicciones o valores como la tolerancia, la inclusión y la autonomía, que posibilitan la convivencia, la articulación y el trabajo conjunto. Hacer caso omiso a esto, es tratar de detener un cambio a la fuerza, desatando la violencia o aplazando el futuro del país. Busquemos entonces el espíritu de la verdad, la esencia de la misma en los grandes hombres que, como Montejo, han contribuido a crear CIUDADANIA.

(De la pluma de Ingrid Tortolero, profesora de la Universidad de Los Andes, Secretaria Académica de la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes)

sábado, 24 de octubre de 2009

Periodismo Ciudadano: ¿Nuevo valor social?

Hernán Cortés Pictures, Images and Photos

La modernidad, aun cuando contradictoria en términos de su comprensión semántica e ideológica, puede animar nuevas formas de otear las realidades dada sus implicaciones. Debería reconocerse que los cambios determinados por las dinámicas económica, política y social, han generado acciones suficientes para perfilar nuevas respuestas.

En adición al hecho educacional, el periodismo ha jugado un papel preponderante en la concienciación ciudadana por la cual el individuo se ha permitido intentar una relación cohesionada y mantenida con su entorno. Para ello, se ha valido de los recursos propios de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Así, las sociedades se han tornado fuertemente diligentes para protagonizar transformaciones fundamentales mediante acuciosos y constructivos procesos mediáticos.

El periodismo ciudadano puede expresarse a través de recursos sencillos que puedan ser accedidos de forma expedita por la población. Al entender que el mundo está experimentando nuevas formas de revisarse de cara a las necesidades del hombre, puede entonces inferirse que el periodismo ciudadano es definitivamente un nuevo valor social.

lunes, 8 de enero de 2007

Motivar ciudadanía es sembrar cultura

Realmente, incitar formas de recrear sentimientos de ciudadanía, es sembrar cultura. En otras palabras, es un problema cultural que compromete valores y actitudes: pero también que acarrea condiciones por las cuales puede acuciarse la disposición necesaria no sólo por parte de quien se aventure al hecho mismo de concienciar conductas acordes con modales, principios éticos y moralidad cívica. También, por parte de los actores político–institucionales y político–sociales que pululan alrededor del hecho notorio, comunicacional y público.

Es, justamente, al entender que las realidades se dan en medio de estos contextos complejos cuando comienza a comprenderse y reconocer que, ciertamente, motivar ciudadanía requiere de condiciones que incidan en el ambiente cultural y social en el cual se mueven quienes se atreven a apostar sus energías en aras de alcanzar niveles de conducta cívica.